jump to navigation

Paraíso inhabitado Junio 7, 2009

Posted by giselgh in Amor, Libros, Literatura.
trackback

Me gusta la potencia que emana el comienzo de una buena novela. Disfruto con la frase lapidaria que conlleva que el final sea inolvidable.
Empezar y terminar. Así se zambulle uno en el mundo imaginario de “Paraíso inhabitado”.

 ”Nací cuando mis padres ya no se querían”

Así comienza la novela. Mucha información con pocas palabras.

Con los tambores ya cercanos de la Guerra Civil Española, Adriana, la protagonista, nos narra desde su odiosa “adultez” cómo le fue en la conversión, su final de la infancia y su aparición en el mundo de los mayores, de los Gigantes, como ella les llamaba.

Novela de contrastes en la que sólo tienen cabida el blanco y el negro, el bueno y el malo, la emoción positiva y la negativa, olvidando quizás la maravilla de los múltiples tonos agrisados.

Adriana, o Adri, nos sirve de hilo narrador de todos los personajes claros y oscuros de alma que se nos presentan. De entre los claros destaca su tía Eduarda, símbolo de libertad y de confianza.

“Eduarda era una de las pocas mujeres que por aquellos años conducía un automóvil. Así que ya me esperaba dentro, sentada al volante”

Pero Adri tiene más gente “clara” a su alrededor: Tata María e Isabel, el personal de Servicio de la casa.

“Tata María, y la cocinera Isabel, me habían leído, la primera, y contado, la segunda, muchos cuentos. Los libros desechados ya por mis hermanos fueron, primero en sus labios y poco más tarde leídos por mí misma, lo más revelador y dichoso de mi primera infancia”.

Completan el cuadro de “claros”  Teo, que es una especie de cocinero con un rol sexual algo despistado y tutor de un niño llamado Gavi y que hará de un igual de Adri para catalizarla en sus primeras emociones sentidas con toda la fuerza de un debutante.

Al otro lado tenemos a los oscuros, los padres biológicos de Adri, vacíos y poco interesados en los mundos que se pierden en la niñez y que nunca vuelven (como los unicornios de las leyendas) y la sociedad en general, con aires de guerra y malos, muy malos.

“Miré a papá y, por primera vez en mi vida, intuí algo que después, con los años, he reconocido como la soledad en compañía. Aunque sonreía, sus grandes ojos negros parecían estar esperando algo.”

Historia por tanto para compartir las emociones que rezuman hacia los personajes claros (porque las emociones de los oscuros no nos interesa recrearlas tanto) en un marco histórico ajeno en los detalles pero muy próximo en su trasfondo.

Ana María Matute
Paraíso inhabitado
 Ediciones Destino 2008

Comentarios»

1. Tercera Opinión - Julio 1, 2009

Hola, he encontrado este blog mientras buscaba reseñas de libros.

A mí me encanta Ana María. Con respecto a este libro, tengo que admitir que al principio se me hizo un poco pesado, pero poco a poco empecé a encontrar esa magia que tiene la autora en todas sus obras. Y es que desde que leí Olvidado Rey Gudú, caí en sus garras.

Un saludo y enhorabuena por el blog.

———–
terceraopinion.net

giselgh - Julio 1, 2009

Hola.
Tienes razón con el principio extraño. Una niña de época pre-bélica y se habla muy poco de la guerra. Todo es lo cotidiano. Pero después de varias páginas uno llega a ver y oler los rincones de la casa. Como si los viéramos por un cristal.
Reconozco que no es un buen libro para iniciarse con la autora. Mucho mejor Olvidado Rey Gudú de sabores de la Tierra Media.
Gracias por la visita. Espero que vuelvas con frecuencia.