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Canales de aprendizaje Febrero 14, 2009

Posted by giselgh in Aprendizaje, Educación, Historia, Mente, Politica.
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VISUAL

Carlos siempre ha sido una persona visual. Sus maestros, los más clásicos, y los que no lo eran tanto, desconocían su facilidad para asimilar las imágenes. ¡Zas! Entraban en su mente. Una tras otra.

Ese día el profesor era otro, el sustituto. Gustaba de utilizar ordenador y cañón proyector. Se hablaba del nuevo orden económico mundial. Se hablaba del nuevo presidente de los Estados Unidos. Por la mente de Carlos pasaban rostros, llanuras interminables y motoristas agresivos de la América más profunda.

El nuevo Presidente de los Estados Unidos B. Obama había hecho un discurso para todos los públicos. Quien diseñaba lo que tenía que decir sabía su oficio. Tenía que llegar al alma general y por eso utilizaba  los canales emisores que tenía a su alcance.

El profesor sustituto así lo comentaba. Y hablaban del pedazo de discurso que enfocaba a aquellos que eran visuales como Carlos. A aquellos que cuando vuelven de una excursión, de la montaña por ejemplo,  hablan de paisajes, de vistas, de colores y de texturas. Como Carlos, que cuando comentaban el pasaje del discurso de Obama, parecía estar reproduciéndolo en su interior a través de una pantalla gigante. ¿Visual? Si, ¡claro que sí! No podía ser de otro modo. Entraba en su mente con fuerza.

Del discurso del nuevo presidente
Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Los hechos, como fotografías en color, entran en Carlos. Ve los licenciados de grandes escuelas de negocio como cambian de actitud víctimas de la codicia sin medida. pero también contempla la inmensidad de la educación infantil, las maestras, casi siempre jóvenes y debutantes, que emiten futuro, ilusión y objetivo.

AUDITIVO

Marina, entrada en sus dieciséis, ha oído un pequeño chasquido proveniente del sitio donde sabe que, si orientara su mirada, encontraría al bueno de Carlos. No tiene necesidad de girar la cara para verle. Siente desde hace meses el chasquido de sus neuronas cuando la mira. Sabe que así es. El roce del pantalón, la pretura de las manos chocando entre sí con nervio de amante incipiente. Es cierto. A Marina no le hace falta mirar para saber que está loco por ella. Así le suena de bien, porque Carlos es un buen tipo. Sabe escuchar, tiene paciencia y le gusta también el Jazz de interior, con el crepitar del fuego de su cuerpo al ser besado.

Del discurso del nuevo presidente
Por nosotros empaquetaron sus escasas posesiones terrenales y cruzaron océanos en busca de una nueva vida. Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y colonizaron el Oeste; soportaron el látigo y labraron la dura tierra. Por nosotros combatieron y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y Khe Sahn. Una y otra vez, esos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta tener las manos en carne viva, para que nosotros pudiéramos tener una vida mejor.

Marina se lleva las manos a la cabeza con cierto disimulo. No soporta el repiqueteo de las campanas llamando a muerte, los disparos en las afueras de los pueblos, el deslizamiento de los cuchillos sobre cuellos menguados por las correas de los arados.

CINESTÉSICO

Pero no todo el mundo es así. El profesor sustituto lo sabe perfectamente. Y el que escribe los discursos de B. Obama también. Comprende que el pasaje de los sonidos de drama afecten tanto a la muchacha y dejen casi indiferente a Carlos y Marina. Claro. El muchacho es visual, Marina auditiva y Virginia cinestésica. Lo tendrá en cuenta en las lecciones. Es cierto. No todo el mundo es así. Mira a Virginia. Llora. Se abraza a sí misma como poseída por una bocanada de aire helado. Es una chica de sensaciones. Cuando vuelve de una experiencia no ha visto, no ha oído cosas, si no que las ha sentido. Explica los lugares por sensaciones, pensamientos, vivencias, creencias. Se mueve por sentimientos. Es presa fácil de los depredadores de almas.

Del discurso del nuevo presidente
Seguimos siendo una nación joven, pero, como dicen las Escrituras, ha llegado la hora de dejar a un lado las cosas infantiles. Ha llegado la hora de reafirmar nuestro espíritu de resistencia; de escoger lo mejor que tiene nuestra historia; de llevar adelante ese precioso don, esa noble idea, transmitida de generación en generación: la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales, todos somos libres, y todos merecemos una oportunidad de buscar toda la felicidad que nos sea posible.

Virginia se nota al frente del movimiento humano de resistencia y orientación hacia la libertad. Siente la igualdad en sus entrañas, a pesar de no ser considerada una chica demasiado atractiva. Pero ahora mismo le da igual. Las palabras del nuevo Presidente la igualan ante todos. Nota, siente, se multiplica.

Pero las personas no son puras en naturaleza. No son completamente blancos, completamente negros. Carlos también siente las cosas, a pesar de ser una persona de imágenes. Lo mismo ocurre con Marina, la cual necesita de la música, del sonido para manifestar todo lo que lleva dentro. Y Virginia, piensa el profesor sustituto, un compendio de sensibilidad, también es capaz de reaccionar ante la imagen sonora de la vida. Cada uno somos de una manera diferente y aprendemos mejor utilizando un canal determinado, ya sea el visual, el auditivo o el cinestésico. Pero podemos hacerlo también en su calidad de trío. Cuando todos los canales emiten al mismo tiempo, detectamos primero nuestro favorito, aquél con el que nos encontramos más cómodos.

Del discurso del nuevo presidente
Porque, miremos donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía exige actuar con audacia y rapidez, y vamos a actuar; no sólo para crear nuevos puestos de trabajo, sino para sentar nuevas bases de crecimiento. Construiremos las carreteras y los puentes, las redes eléctricas y las líneas digitales que nutren nuestro comercio y nos unen a todos. Volveremos a situar la ciencia en el lugar que le corresponde y utilizaremos las maravillas de la tecnología para elevar la calidad de la atención sanitaria y rebajar sus costes. Aprovecharemos el sol, los vientos y la tierra para hacer funcionar nuestros coches y nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y nuestras universidades para que respondan a las necesidades de una nueva era. Podemos hacer todo eso. Y todo lo vamos a hacer.

Los tres jóvenes se mueven nerviosos. Exhalaciones de productos audiovisuales entran en sus cerebros acompañados del tacto sublime de los polvos de talco para recién nacidos, del ronroneo de los poros al ser sellados por la huella de la percepción de la esperanza, la ilusión y el progreso. El profesor sustituto, que es muy listo, sabe que la presentación ha sido un éxito porque ha seguido las mismas reglas que el diseñador de los discursos de Obama: Puso imagen, puso música y puso sensación.

Tan sólo los romos de alma permanecerán impasibles.

 

Discurso inagural del presidente Barack Obama


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