Los otros 31 de Diciembre Diciembre 17, 2008
Posted by giselgh in Historia, Mente.trackback
EL ENCUENTRO
A los diez o doce días de haber empezado el año que hoy concluye, leí en un diario extranjero un curiosísimo relato que guardé en mi cartera como oro en paño, con el propósito de reproducirlo al llegar la jornada oportuna que cae hoy.
Es el caso que la policía ginebrina recogió el día de año nuevo, en las orillas del poético lago que baña los muros de la capital helvética, el cadáver de un pobre diablo desastrosamente flaco y no menos desastrosamente vestido.
Sección “Busca, Buscando”
Juan Buscón
LA VANGUARDIA, 31 de Diciembre de 1899
LA CURIOSIDAD
Reconozco cierta curiosidad ante la vida que me embarga desde edad temprana y que siempre me obliga a intentar conocer el final de las historias. Es por eso que me llamó la atención qué misteriosa noticia, leída en un periódico extranjero, podía hacer iniciar a Juan Buscón una serie de actos, comenzando con su “guardé en mi cartera” y terminando con el presente post.
Los otros treinta y uno de Diciembre.
GISEL DE OTRO MODO, 17 de Diciembre de 2008
EL HOMENAJE
Nuestro periódico se honra en recordar hoy la memoria del que fue su director y, desde 1886 hasta 1916, el hombre que consagró su vida y su fecundo esfuerzo a nuestro periódico: Ezequiel Boixet. En la colección de sus <<Buscas>> -<<Busca buscando>>, que firmaba con el seudónimo de <<Juan Buscón>>- se codean comentarios de actualidad política, artística y aún científica, con pinceladas costumbristas y glosas sobre sucesos o noticias exóticas o curiosas.
Homenaje a la memoria de un gran periodista barcelonés
LA VANGUARDIA, 13 de Marzo de 1966
LA CARTA: LA FE DE INTENCIONES.
Practicada la autopsia, declararon los médicos que en el estómago del infeliz no había entrado ningún alimento hacía ya más de 48 horas. Aquel mismo día llegaba a manos del Comisario una carta fechada de la víspera y cuyo contenido era el siguiente:
<<Voy a quitarme la vida hoy, 31 de diciembre de 1898 y aniversario de mi nacimiento, puesto que nací en igual fecha del año 1858. No quiero ver asomar ningún otro año, ni siquiera otro día. Por otra parte creo que no podía elegir un momento más indicado para zambullirme en la eternidad. Casi me atrevería a decir que vengo obligado a ello, dadas las circunstancias que siempre han presidido a esa para mi funesta jornada del 31 de diciembre. Nací en tal día, como acabo de decir, y mi venida al mundo costó la vida a mi madre, fallecida a las pocas horas de mi nacimiento. Cinco años después y en la misma fecha del año 1863 perdí a mi padre, en un accidente ferroviario. Posteriormente , escasos han sido los años en que al llegar a tan aborrecido día no me sucediera algún percance pequeño o grande.
Sección “Busca, Buscando”
Juan Buscón
LA VANGUARDIA, 31 de Diciembre de 1899
LA PROFECIA AUTOCUMPLIDA
Dicen los sabios que una profecía autocumplida es toda aquella que, una vez proclamada, es el origen, razón o fuente de la consecuencia que se ha predicho. De esta forma, si uno piensa que no es bueno aprendiendo idiomas, hará que sea cierto. No hará cursos, o si los hace, se cansará pronto. Quizás lo deje porque encuentre una pequeña dificultad. “El Teorema de Thomas” reza:
Si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias.
Pienso en el desgraciado que escribió la carta. Quizás no leía los periódicos y no era consciente de la teoría de las probabilidades y que el invierno, por ser como tal, aumentaba en aquella época de forma considerable los accidentes y enfermedades. Bien, me dije, en cualquier caso el pobre 31 de diciembre no tiene la culpa ya que algo tiene que pasar siempre en ese día. Quizás alardeaba ante mí mismo demasiado pronto.
Los otros treinta y uno de Diciembre.
GISEL DE OTRO MODO, 17 de Diciembre de 2008
LOS INICIOS DE JUAN BUSCÓN
Don Ezequiel Boixet y Castells -debía ser de los pocos Ezequieles que había en nuestra ciudad-, colgó la toga de abogado, trocó su carrera, que tan brillante se le ofrecía, por el duro y penoso oficio de periodista, de observar y describir la actualidad, ese hacer y deshacer del día convertido en noticia.
La figura recordada: Juan Buscón, el hombre.
LA VANGUARDIA 13 de Marzo de 1966
EL CONJURO
Creí que conjuraría esa especie de terrible influencia que en mi destino ejercía el último día del año, eligiéndolo para un acontecimiento feliz. Al efecto, quise casarme y me casé un 31 de Diciembre con una joven, a la que amaba locamente. Fui dichoso durante algún tiempo y me imaginé haber anulado la fuerza del conjuro; pero una noche, al volver a mi casa, me encontré a mi esposa agonizando de un ataque cerebral: no era la noche del 31, sino del 29 de diciembre, pero la enterramos dos días después… el último del año.
Sección “Busca, Buscando”
Juan Buscón
LA VANGUARDIA, 31 de Diciembre de 1899
LAS HISTORIAS
El pasado nos llega siempre desde múltiples filtros que van configurando su textura final. Uno cree siempre que su visión es la correcta, que los demás no tienen unos órganos de percepción tan afinados como los nuestros y que es por eso que yerran en sus apreciaciones. Las dudas embargan a todo aquél que razonablemente piensa en la inocencia de las fechas, meros receptáculos de los acontecimientos. Como cajas que son, vacías en su inicio, quiero entender que el primer filtro, el del hombre, y dentro de su desesperación, le incita a ver el 31 de diciembre allá donde fija su mirada. Empiezo a dudar.
Los otros treinta y uno de Diciembre.
GISEL DE OTRO MODO, 17 de Diciembre de 2008
LOS RETAZOS
Hombre de vasta y sólida cultura, y de firmes convicciones religiosas y morales, huía deliberadamente, no obstante, de todo doctrinarismo, dando a sus artículos un aire ligero e intrascendente. Escritos en su estilo fluido y llano, nunca ampuloso ni recargado, rezumando un humorismo suave, muy humano y nunca hiriente, bajo su aparente intrascendencia sus artículos revelaban siempre una gran alteza de miras, un certero criterio y una intención moralizadora.
Homenaje a la memoria de un gran periodista barcelonés
LA VANGUARDIA, 13 de Marzo de 1966
LA INFAMIA
Era entonces dueño de un comercio que había prosperado bastante; si yo no era rico, vivía al menos decorosamente y sin apuros. De pronto me vi arruinado del todo gracias a la infamia de mi dependiente que se fugó robándome cuanto dinero tenía yo en caja; no pude hacer frente a mis vencimientos y se me declaró en quiebra. El ladrón había cometido su robo el 31 de diciembre de 1893. Desde aquel instante empecé a recorrer el calvario de las angustias, de los padecimientos físicos y morales, de las desesperanzas. Hace dos años logré después de mil tentativas encontrar una buena colocación en una casa de comercio: era a mediados de enero. Parecióme que veía el cielo abierto: durante 11 meses y medio viví casi feliz, tranquilo, con un solo recelo: el del 31 de diciembre que se acercaba poco a poco. Recelo, ¡ay! que no podía ser más fundado ya que en dicho día me llamó mi principal para decirme que andando sus negocios en mal estado veíase obligado a despedir a la mitad de su dependencia… y que yo era uno de los sacrificados.
Sección “Busca, Buscando”
Juan Buscón
LA VANGUARDIA, 31 de Diciembre de 1899
EL ESTUPOR
El sentido común, que todo lo puede, cede ante tanta contrariedad. La casualidad tiene el límite que le impone el buen pensar. La conspiración de duendes, como mínimo, su hacer personal. Algo debía ocurrir. No podía uno creer lo que estaba leyendo. ¿Acaso era sólo una curiosidad? Mirar hacia atrás, hacia los bancos de la época, cómo se hacían los negocios y no entender. Es difícil, casi imposible considerar que todo el dinero de un comercio está basado en una caja registradora. ¡Qué simplificación!
Los otros treinta y uno de Diciembre.
GISEL DE OTRO MODO, 17 de Diciembre de 2008
Mermadas progresivamente por su enfermedad sus facultades físicas, aunque no las intelectuales, solicitó su relevo de la dirección del periódico, a lo que Don Ramón Godó, tan caballero como siempre, se opuso, constituyéndose entonces un Consejo de Dirección con otras dos grandes figuras del periodismo: El doctor Alfredo Opisso y Don Miguel de los Santos Oliver, Consejo que gobernó el diario hasta el fallecimiento de don Ezequiel Boixet, acaecido el 2 de febrero de 1916.
La figura recordada: Juan Buscón, el hombre.
LA VANGUARDIA 13 de Marzo de 1966
UN FINAL
Ha transcurrido un año más: un año horrible, que ha pasado ora en el lecho del hospital, ora en miserables tugurios, de donde me arrojaban, porque no podía pagar el mísero hospedaje. He tenido-y tengo todavía, en este momento- hambre y frío; mi cuerpo tirita estremecido y mi estómago me pide a gritos un pedazo de pan que no puedo darle. Quisiera tener el valor de mendigar, pero me falta; quisiera tener el de robar y tampoco lo tengo. No me queda más que un recurso: el de echarme al agua y no puedo en verdad elegir mejor ocasión ni fecha más oportuna: estamos a 31 de diciembre. Y una alegría inmensa inunda mi alma al pensar que ya no me torturará nunca más esta jornada para mi maldita.>>
Así concluía la desolada epístola y perdóneme el lector si aprovecho para mi última crónica de este año un tema tan poco regocijante. Por lo demás todo eso era exclusivo de aquel desgraciado; esa misma fecha es para otros muchos muy alegre, y para la inmensa mayoría una fecha como otra cualquiera.
Sección “Busca, Buscando”
Juan Buscón
LA VANGUARDIA, 31 de Diciembre de 1899
OTRO FINAL
Al morir alguien contó los artículos publicados por Boixet y arrojaron la cifra de 7.500. La mayoría de sus artículos fueron aparecidos en su sección <<Busca, buscando>>… La muerte fue una redención para él. Sufrió mucho en sus postreros años, pero supo ser un hombre resignado que, por pudor, no quería ni causar pena, ni inspirar lástima.
La figura recordada: Juan Buscón, el hombre.
LA VANGUARDIA 13 de Marzo de 1966

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