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Basquet, ajedrez y nervios Abril 6, 2008

Posted by giselgh in Educación, Juegos.
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Como un gorila exhaltado el jugador va hacia la mesa del anotadorCuando veo acercarse a ese muchacho delgado, con los brazos cruzados, rozando el llanto y crispado, me doy cuenta de que algo no va bien. Se dirige hacia mi, pero yo acabo de llegar y no sé muy bien de qué va la película.

Siempre que tengo ocasión les digo a los jugadores que participar es importante pero tener una sana ambición de ganar también lo es. De hecho, considero más importante tener dicha ambición de ganar que la de jugar sin interés ni objetivo.

Participo en la organización de eventos deportivos para niños (basquet). Me interesa verlos correr detrás de la pelota, chocándose las palmas cuando uno de ellos consigue la canasta o dándose instrucciones unos a otros.

Se me considera un organizador suavemente agresivo que choca, en ocasiones, con aquello, políticamente correcto, de que participar es suficiente, y no hemos de tener enfaditos ni sentir cositas feas cuando perdemos, que el mundo es bonito y nos hemos reunido para pasar un ratito divertido jugando al baloncestito, ¿de acuerdillo?

Siempre con el ajedrez en la mente, incluida la obnubiladaPara no llegar a ser un Ned Flanders, herméticamente cerrado en sus bondades insulsas, se trabaja con el basquet como si de partidas de ajedrez se tratara, sobre todo en primer año. La probabilidad de jugar con equipos mejores es muy alta, la de perder, también. En ajedrez es importante jugar con contrincantes superiores de nivel, única manera de mejorar en el juego propio. En el basquet pasa algo parecido. Debe hacer todo lo mejor que se pueda y sacar conclusiones de por qué juegan mejor. Una vez perdido el partido, la frustración, si la hay, debe durar lo suficiente para ser didáctico, para pasar inmediatamente al siguiente partido o actividad.

Mal iríamos si todas nuestras frustraciones duraran días y días o si nuestra reacción ante la adversidad hiciese florecer presiones sanguíneas y  obnubilaciones del pensamiento de larga duración.

Cuando llego faltan dos minutos escasos para que termine el partido. Parece que ha habido “guerra”. Me lo dice el anotador del acta. Los jugadores no tienen más de 8 años por lo que hay muchas normas que no se tienen demasiado en cuenta. A no ser que  haya “pasos” flagrantes o faltas duras. De lo contrario el partido estaría constantemente interrumpido. 

Siempre se desea ganar el partido. Siempre ha sido de esa forma.

Ocurre lo mismo con la norma de los “tres segundos en zona”. No se pita, por lo que uno puede quedarse todo el tiempo que desee en dicha zona. Parece que éste ha sido el desencadenante. El equipo amarillo tenía un jugador muy alto y ha hecho muchos puntos al quedarse en zona de tres segundos todo el tiempo que ha deseado. Los padres del equipo rojo no han parado de presionar al árbitro (un muchacho de 16 años que ni le va ni le viene el resultado).

Para terminar, se añade la desgracia que el equipo rojo pierde de un punto.

La frustración dura más de lo previsto. Aparece el chiquitín de los brazos cruzados. Se acerca a mi. Pasa de largo. Le dice al árbitro algo relacionado con su mal hacer. Otros niños le secundan con gritos hacia el árbitro. Los padres ya no dicen nada porque parece ser que lo han dicho todo durante el partido.

Me disgusta. Esa sensación debe durar tan solo unos segundos, los suficientes para aprender de la derrota. Se quema el interior de esa gente por ganar un partido sin trascendencia. Mi teoría de la ambición de ganar hace aguas. Quizás no es tan buena. Quizás es mejor jugar como a los cromos con amiguitos del patio de colegio.

La sensación me dura poco. Es bueno. Decido por qué. El insulto más grave ha sido “patético”. No está mal con los tiempos que corren. Y el muchacho de manos cruzadas venía y se iba. No atacaba frontalmente. Tenía su sentido común.

Lo preocupante es que han sido padres y niños de sentido común los que han tenido por un momento las neuronas fundidas. Me inquieta saber qué debe ocurrir con grupos más agresivos y de mayor edad.

 

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1. Book-Fu - Abril 9, 2008

Uno de los motivos por los que, además de escribir, leo blogs es que aportan a la consciencia conjeturas de primera mano, no del todo trituradas por el peso del canon, son algo muy parecido a lo espontáneo; ésto lleva casi siempre al surgimiento de preguntas novedosas.
Para responder al menos una diré que no recuerdo haber tenido jamás ésta sana ambición por ganar en el confronte con los otros. Me divierte el juego (cualquier juego), pero siempre, de nuevo, que recuerde, he competido por mí y conmigo. Y cuando compite uno consigo no hay sana ambición por ganar pues a la vez resultaría en pérdida. Ganar en el juego es lo habitual; el asunto ni se plantea. Fuera del juego…, bueno, ese ya es un asunto un poco más difícil de exponer; me lo pienso.