jump to navigation

wii, aprendizaje y movimiento Abril 5, 2008

Posted by giselgh in Aprendizaje, Educación, Mente, Tecnología.
trackback

 

Esta maquinita sirve para más cosas que jugar

La industria del videojuego, en su afán de lucro, no deja de generar beneficiosos efectos colaterales para grupos humanos no interesados en jugar con las máquinas.

Hace algún tiempo comenté cómo influía en el área de la rehabilitación funcional (Post—> Control del Pensamiento) dando ahora, un paso más con la utilización de la cónsola de juego wii en la investigación cognitiva. Hasta ahora lo más frecuente era encontrarla en terapias físicas para recuperar movimientos en áreas accidentadas o debilitadas por el paso de los años o como una actividad física y lúdica en centros geriátricos.

Hace años, cuando ir al colegio era mi actividad principal, recibía las enseñanzas de circunspectos maestros que, desde una especie de tarima, emitían sus saberes al resto de mortales (entre ellos yo). Recuerdo que me quedaba todo lo quieto que se podía estar si no querías que te castigaran, o peor aún, me enviaran a casa con una nota en el bolsillo que explicara a mis padres el motivo de tan repentina vuelta a casa.

Me considero un estudiante de movimiento cero. Puedo permanecer sin mover una pestaña mientras observo o escucho aquello que me muestren o indiquen. Este misterio, al que podemos llamar aprendizaje, intenta ser “aprendido” cada vez más por los investigadores.

En la Universidad de Memphis conectan una wii a un sistema computerizado para poder estudiar los patrones de movimientos que los alumnos realizan cuando están aprendiendo algo (conmigo habrían pinchado en hueso con mi hieratismo manifiesto).

De esta forma quieren demostrar la influencia que tiene el movimiento mecánico en la actividad cognitiva (algunos verán en esto de nuevo el dualismo alma-cuerpo, pero lo que yo veo es que mi método era erróneo, el permanecer quieto no ayudaba a aprender más ni manifestaba mis logros internos).

Los recuerdos de mi colegio se diluyen en el tiempo sin moverme.

Un maestro espabilado podrá darse cuenta del confort de un alumno con la materia tratada mirando sus movimientos. Mediante ellos, demostramos al exterior si estamos entendiendo, disfrutando y asimilando los nuevos conocimientos.

Así pues, somos algo parecido a los ordenadores dual core (doble núcleo). Nuestro cuerpo y nuestra mente funcionan como una sola cosa y por tanto, cuando observemos a los estudiantes preparándose, sospechemos si no mueven una pestaña, ya que seguramente están dormidos o pensando en el próximo fin de semana de surf en la costa.

Moverse para aprender. En pocos siglos, estudiar parecerá entonces como una clase de tai chi.

 Clases modernas para aprender con movimiento

Comentarios»

1. Poio - Abril 5, 2008

jajaja me hiciste acordar mi época de estudiante de secundaria. Era tal mi nivel de inmovilidad que ni siquiera escribía en la carpeta o abría los libros de estudio. Un muerto debe haber tenido más acción que yo :P

Ahora como profesor la cosa es totalmente distinta. “¡Profe, quédese quieto!”, me dicen mis alumnos.

Con respecto a lo que trata en sí el post, habría que ver los resultados. Por lo que vivencio en clase, cuando más se mueve un alumno, es cuando menos aprende. Tampoco se da lo contrario; por lo general los menos revoltosos son también los más burros. Pero bue, nunca los extremos son buenos.

sevemos