El Proyecto de la Consciencia Global Marzo 28, 2008
Posted by giselgh in Mente, Tecnología.trackback
La primera vez que abordo algo parecido a una conciencia colectiva es a través de las explicaciones que Pablo, mi profesor de filosofía, da del concepto de Zeitgeist. Esa especie de cultura general, situación común de un momento que hace que un mismo descubrimiento científico se realice en dos lugares diferentes sin que haya habido contacto previo entre los investigadores de cada lugar.
Más adelante me percato de pequeños milagros cotidianos. Así, dependiendo del momento, pienso en alguien con fuerza y acto seguido suena el timbre del teléfono: es él o ella.
Otras veces observo que 4 personas juntas no son su suma si no algo diferente. Lo llamaré “un cuatro complejo” porque es una entidad distinta. Este fenómeno es universal sobre todo con el número 2, o sea con las parejas, de cualquier tipo. Si me voy a vivir con una mujer, al cabo de unos días ella deja de ser quien era y yo hago lo mismo. Nos transformamos cada uno en una cosa diferente fruto de la influencia del otro.
En las empresas observo el cambio que se realiza en un grupo, ya sea para darle mayor inteligencia o para volverlos totalmente estúpidos dependiendo de si era un grupo cohesionado o no. Parece mentira pero un grupo de ideas similares se vuelve tonto.
Animales salvajes, perros y otros especímenes (incluídos seres humanos sensibles), se estremecen de vez en cuando y huyen despavoridos sin saber muy bien por qué. Yo también me lo pregunto siguiéndolos, claro. Una vez huído ya me haré todas las preguntas que necesite.
¿Qué es lo que está ocurriendo? Ni idea. Su ignorancia no anula su ser, sí, eso dicen. ¿Quién afirmaba que se trataba de una especie de frecuencias de radio? Como metáfora está bien. Cada uno emite en un canal. Si no sintonizamos bien, no entendemos.
Esto es así ahora y en 1970 cuando se inicia un experimento en el que participan 65 países aunque su centro podemos considerar que está en la Universidad de Princeton, su nombre “El Proyecto de la Consciencia Global (GCP)”
GCP funciona mediante una red de generadores numéricos aleatorios (GNA, REN en inglés). Una vez por segundo, cada GNA experimenta con 200 bits, es decir, con 200 ceros y unos, para determinar cuál de los dos dígitos prevalece. Es como tirar 200 veces una moneda al aire para determinar cuántas veces cae cara y cuántas cruz. (fuente: Tendencias21).
Se nos promete que los generadores de números aleatorios emiten la misma cantidad de 1’s (caras) que de 0’s (cruces). Esto hace que, después de muchas pruebas, la frecuencia de 0’s y 1’s tienda a ser una determinada cifra. El sentido común nos dice que esta cifra debe estar cerca del 50% para los 0’s y otro 50 % para los 1’s. De cualquier forma, cada 5 minutos llegan los datos de los 65 países a la universidad de Princeton donde se procesan.
Hasta aquí la parte mensurable, científica dirían algunos, aburrida otros, porque los generadores aleatorios tienen una tendencia bastante coherente en el transcurso del tiempo. El 6 de Septiembre de 1997 el gráfico cambió de repente. Millones de consciencias estaban pendientes de los funerales de Diana de Gales.
Cuando millones de personas focalizan su atención en algo, una catátrofe, un atentado o bien instantes antes de fin de año cuando todas las consciencias están trabajando con fuerza para llenar los deseos del año que se avecina, las máquinas de generar 1’s y 0’s cambian su comportamiento.
Esta sensibilidad entre el mundo físico de las máquinas con el mental de las personas tiene mayor repercusión cuando se observa como predicción. El 11 de Septiembre de 2001, cuatro horas antes de que las torres gemelas fueran destruidas por un atentado terrorista, los gráficos de las máquinas cambiaron drásticamente. Ya no era la focalización de miles de mentes hacia un acontecimiento si no más bien un presentimiento de que algo estaba a punto de ocurrir. Queda por saber si el cambio fue tan poderoso como cuando el acontecimiento está ocurriendo verdaderamente.
La conciencia global, el alma mundial o independiente de cada uno de nosotros. Ese dualismo cartesiano, ya superado hoy en día pero que tanto juego da. Es que una explicación mecanicista de todos nosotros como algunos quieren darnos es muy aburrida. Me gusta tener incertezas porque son el motor del cambio, de la búsqueda perpetua del saber. Me encanta no saber explicar por qué las máquinas generadoras de números aleatorios cambian de esa misteriosa manera ante grandes acontecimientos humanos. ¡Qué poco sé de todo! Y cómo me alegro de ello.

Por convicción y entrenamiento yo creo en las cosas que puedo medir. Pero hay algo en lo que creo más que nada: en que el cerebro humano, la mente humana, cada día evoluciona más. el PCG es un ejemplo de ello. Hace tiempo que dejé de sorprenderme cuando un amigo me responde algo que no le he preguntado todavía. Y es que el cerebro envía señales (no puedo evitar pensar en ondas electromagnéticas) que captamos en un nivel que todavía no sabemos explicar. Pero sé que tarde o temprano ya no va ser un misterio para nadie. Quién dice que una o más generaciones la gente no se comunique telepáticamente o pueda mover cosas con la mente???
sevemos
Debe de ser que mi consciencia irradia los bits que le faltan a Windows para funcionar en cuanto me acerco a un ordenador, por eso me dedico a arreglar ordenadores y no a arreglar semáforos. ¿Le pasará lo mismo a los mecánicos? ¿Puede una sola conciencia alterar los bits de la realidad para el beneficio común?
Una vez conocí a un tipo que arreglaba ordenadores casi con pasarles la mano por encima. Bueno, de hecho pulsaba unas teclas que producían caracteres de color blanco sobre fondo negro a gran velocidad. Recuerdo sus hitos más sonados con una especie de ordenadores servidores llamados “espabares”. Nunca llegué a entender el motivo de dicho nombre. Entiendo que una máquina expendedora de tabaco “es pa bares”, pero no sé asociarlo a un ordenador. (Perdón por este chiste tan malo, pero me venía tan de gusto, me he quedado tan bien, que espero se me permita).
A partir de número uno, los “espabares” se iban multiplicando según sus usos. Me consta que no llegó a recibir los parabienes merecidos por “levantar” un “espabar”, el cero uno, de un letargo aderezado por pantalla azul de máquina fatal de windows.
Entiendo que era difícil de entender que habiendo pasado técnicos de IBM sin éxito por aquel “espabar”, este ser de manos mágicas, al parecer sin esfuerzo, levantase la máquina.
Desde entonces creo que los ordenadores no son macho, si no hembras. Y por eso reaccionan mejor ante hombres. Creo que “espabar” cero uno era hembra. El tipo de las manos mágicas era macho, claro.