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Diferencias Individuales Diciembre 28, 2007

Posted by giselgh in Aprendizaje, Educación, Tecnología.
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Hasta nuestros días, ya sea por razones de ideología política, o por razones económicas, la mayoría de nosotros hemos pasado por una especie de “tubo”, al que llamaré enseñanza, igual para todos.

 Con la aparición de las llamadas “Nuevas Tecnologías”, las diferencias individuales se ven potenciadas. Con la enseñanza asistida por ordenador, por ejemplo, cada alumno puede avanzar en el estudio según su ritmo y capacidades.

La conexión a Internet tiende a ser cada vez más barata y libre. Será la persona, con sus características personales, la que impondrá un ritmo de trabajo único y que nadie más posee, puesto que forma parte de su ser.

Hasta nuestros días, ya sea por razones de ideología política, o por razones económicas, la mayoría de nosotros hemos pasado por una especie de “tubo”, al que llamaré enseñanza, igual para todos. Desde la edad escolar más temprana, entrábamos en el juego de la escuela,  de forma idéntica, y sólo por razones de edad, podíamos avanzar de un curso a otro.

La enseñanza a todos los niveles, tenía una franja en la pirámide de edad inamovible. Un niño de 10 años no podía presentarse a las pruebas de selectividad y optar al estudio de la carrera de Física Teórica.

La oscuridad de pertenecer a un grado que no me corresponde

El invocar a la diferencia individual, siempre ha estado mal visto, y manifestar esas  posturas podía llegar a una polémica en la que palabras como la insolidaridad podría hacer acto de presencia. Por el contrario, era mucho más “progre” y “justo, el hablar de igualdad de todos los miembros de una sociedad, igualdad de  oportunidades en la enseñanza y que todos tuviésemos acceso a los mismos recursos.

A lo largo de la historia de la Psicología ha habido muchos intentos de medir la inteligencia humana. El problema ha estado en su definición. En los manuales podemos encontrar múltiples explicaciones de lo que cada autor piensa <<qué es inteligencia>>. A nivel popular, una forma cuantificable de medirla ha sido mediante el cálculo del Cociente Intelectual (CI). Considerar una persona normalmente inteligente, es una cuestión estadística. Es algo tan sencillo como hacer un estudio de la población, dibujar la Campana de Gauss y ver qué porcentajes quedan a un lado y a otro de la mayoría. Así, un CI de 70 queda fuera por la franja baja, y bautizamos a esos individuos como ligeramente retrasados. Al salirse de la  norma, se considera a esas personas como seres excepcionales de la misma forma que los son todos aquellos que se salgan de la “norma” por la zona alta (por ejemplo en  puntuaciones superiores a 130).

Siguiendo con la teoría de la integración y de que todos tenemos el mismo derecho de seguir la misma educación, hay intentos de introducir en la enseñanza estándar a sujetos excepcionales en la zona baja de CI o con algún otro tipo de diferencia. De la misma forma que un jugador de ajedrez no podrá avanzar en su técnica de juego si siempre se enfrenta a jugadores de su mismo nivel, podemos pensar que con la enseñanza ocurrirá lo mismo. Que esta integración haya tenido éxito o no es un tema complejo y que encierra en sí mismo muchas variables con rumbo al éxito. De todas formas, la postura de integración de diferencias en ambientes educativos estándar, tiene a sus defensores que velan para su perfecto cumplimiento.

Cuando el aula se convierte en un mosaico

No  ocurre lo mismo con los “olvidados” de la parte derecha de la escala de CI. Me refiero a los superdotados. No recuerdo haber visto nunca plataformas de defensa de los derechos de los superdotados a recibir una enseñanza especial. Si en la franja izquierda del CI se busca la integración, en la derecha, debe ser todo lo contrario, se debe buscar el derecho a recibir una educación especial.

En ocasiones he llegado a oír opiniones en el sentido de que un “superdotado” tiene más de lo que necesita para sobrevivir en nuestra sociedad, por lo que no es un grupo que deba ser tenido en cuenta en las prioridades de apoyo social. Integrados en enseñanzas estándar, los superdotados vegetan, sufren y fracasan, aunque parezca una paradoja, en sus estudios. Si bien no me puedo poner en la piel de un superdotado y notar sus sensaciones dentro del sistema “integrado”, quizás me pueda hacer alguna idea pensando en cómo podría ser de aburrido para mi asistir a la primera clase de “Castellano” para extranjeros, o asistir a la lectura de la cartilla de niños pequeños, y estar obligado a mi edad a rellenar en perfecta letra de redondilla cientos de veces frases como: “La llama de la vela”, “El lote de mi tío”, “La tela de lino”

Estamos acostumbrados a ver a un alumno repetir un curso  pues suponen que no ha madurado lo suficiente para pasar a un nivel superior. En caso de que esto sea cierto, no lo es menos todo lo contrario. Puede suceder que un alumno madure por exceso. ¿No podría saltar cursos en vez de estar frenado por la mayoría? Afortunadamente, cuando es detectado, así sucede. 

Montar un sistema justo para todos es imposible, por lo que gracias al ordenador y los nuevos sistemas de acceso a la información estos superdotados tendrán que seguir  “soportando” ,en el anonimato, el calvario de la enseñanza “prêt a porter”.

 Pero en su soledad, se conecta por ejemplo a la Internet y recupera las horas perdidas en la escuela.  Recarga sus baterías.

Depende mucho de los padres detectar las cualidades de sus hijos y por lo menos facilitarle el acceso a unos  medios más adecuados a su crecimiento personal.

Comentarios»

1. giselgh - Enero 7, 2008

THE MIND

Anthony Smith

Resulta irónico que los niños más capaces y llenos de talento de
las sociedades occidentales, como los ingleses y
norteamericanos, sean con mucho los que reciben una peor
educación, escribió Philip Vernon en su libro sobre niños
dotados. Los sistemas de educación pública prevén el caso de
niños desgraciados, de los minusválidos físicos o mentales, pero
están menos dispuestos a establecer los mismos progamas al otro
extremo de la escala (Se refiere al CI)…

… Veamos algunos hechos. Igual que existe un 2,3 % de la
población que tiene un CI menor de 70, que están clasificados
como débiles mentales o retrasados (40-69), como subnormales o
imbéciles (20-39), e idiotas (0-19), también existe otro 2,3 %
que tiene un CI de 130 o superior…

… J. P. Guilford escribió en 1950, que casi todas las pruebas
son <>; se espera que el alumno llegue o converja
a una respuesta correcta, fija, sin posibilidad de desarrollar
innovaciones. La psicóloga Leta Hollingworth estableció que el
estudiante con un CI de 140 pierde la mitad de su tiempo en la
clase corriente, mientras que un estudiante con un CI de 180 lo
pierde casi por completo.

Los esquemas ideados para aislar a los niños dotados han sido
frecuentemente condenados por elitismo.

… Los más jóvenes (se refiere a los superdotados) no son
necesariamente los que obtienen notas más elevadas, o los más
atentos, o dóciles, sino: los que más cuesta mantener ocupados e
interesados; los más rápidos en aprender; los que hablan de
forma más fluida y gramatical; los que tienen la gama de
conocimientos más notable (tanto si son generales como
especializados); los que plantean preguntas raras o poco
habituales; los más curiosos; los creadores de trabajo
imaginativo a menudo técnicamente inexactos; y los que presentan
más concentración e iniciativa en los temas que eligen. Con
menor frecuencia se descubren los dotados en tres grupos
principales o minorías (o los de “estatus de baja ocupación”);
chicas; y niños rurales…

… Así pues, ¿qué pasa con los dotados?, incluso si son
detectados?. La respuesta, si existe, es muy corta. En Gran
Bretaña se les permite avanzar un año (del 5 al 10%), tal vez
dos (menos de un 1%) pero pocas veces saltan lo que deberían.

THE MIND

Anthony Smith