Determinismo tecnológico Diciembre 7, 2007
Posted by giselgh in Historia, Tecnología.trackback
El determinismo tecnológico, en su postura más dura, defiende la tecnología como el auténtico motor de cambio de la sociedad, relegando al ser humano a un rol claramente secundario y sufridor.
Tengo la suerte de tener en casa una habitación libre (muy pequeña) donde tengo los libros y el ordenador. Delante de mi no hay una ventana que dé a un jardín de almendros y ciruelos en constante flor donde los insectos presentan un estado perpetuo de amor, celo y apareamiento.
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Antes al contrario, hay una pared color crema desgastada en la que he ido colgando, con el paso del tiempo, regalos o compras de litografías que me han interesado. Entre todas ellas destaca “American Progress” (John Gast, 1872)
El cuadro fue encargado por el publicista George Croffutt en los siguientes términos:
<< Una mujer hermosa y encantadora flotando en el aire hacia el oeste y portando en la frente “la Estrella del Imperio”. Ha dejado atrás las ciudades del este y aún va hacia el oeste. En la mano derecha lleva un libro -escuela elemental-, el emblema de la educación y el testimonio de nuestra ilustración nacional, mientras que con la izquierda despliega y estira los finos alambres del telégrafo, que van a transmitir la inteligencia por toda la tierra. Huyendo del “Progreso” se encuentran los indios, los búfalos, los caballos salvajes, los osos y otros animales, corriendo hacia el oeste, siempre hacia el oeste. Los indios vuelven la cabeza desesperados mirando al sol que se está poniendo, ya que huyen de la presencia de la maravillosa visión. La “Estrella ” es demasiado para ellos>>
Las bondades del cuadro no están ni en la firma ni en la ejecución si no en el conjunto de alegorías que presenta. Y como tal, yo puedo meterme en ellas como elemento protagonista.
Así, en ocasiones me siento como el indio o el caballo que huye despavorido. O como el colono que avanza en retaguardia, o bien como el viajero cómodo que las ve pasar desde la ventanilla del ferrocarril.
El Este está tranquilo y apaciguado (vemos los barcos en un tranquilo puerto sin peligro de tormenta). En cambio el Oeste es salvaje. Las nubes negras amenazan mal tiempo.
Era la época del Destino Manifiesto, o la idea de que debían expander por el mundo su forma de vida, su régimen de democracia, su pensamiento de libertad…
Como Destino Manifiesto y como cuadro alegórico podemos poner perfectamente a la vieja Europa en la parte izquierda del cuadro. Algunos creen incluso que el Destino Manifiesto sigue vigente hoy en día y que ha existido un proceso de americanización en todos los frentes (qué cosas que dicen algunos).
En la actualidad deberíamos cambiar el Este - Oeste por Norte - Sur. Y en cuanto a los personajes, que cada cual se posicione donde se sienta más cómodo.
El cuadro hoy sería pintado sin cables de telégrafo pero con correo electrónico y células madre. Nadie nunca había manifestado la necesidad de tener e-mails ni había salido a la calle en manifestaciones solicitando la creación de redes universales que permitieran el contacto estrecho entre humanos.
La Tecnología es autónoma. No tiene que avanzar porque lo pidamos. El mundo se conoció gracias a la brújula. Pudimos leer la biblia directamente gracias a la imprenta. Pudimos vivir en zonas del extrarradio cuando los coches fueron asequibles. La revolución sexual la propició la píldora anticonceptiva y el ordenador nos vino a caer cuando menos lo esperábamos. Esos objetos no fueron pedidos por las gentes en manifestaciones interminables o presiones hacia el poder. Simplemente surgieron cuando lo tenían que hacer.
La hermosa mujer flotante del cuadro, que hoy iría vestida con traje chaqueta de falda de tubo prieto, pasa en la actualidad por nuestro lado con su perfume inconfundible de Tresor, dejándonos papelitos amarillos con nombres de usuarios y passwords, con cursos de formación, con noticias inauditas y con conversiones morales de 24 horas para ponernos al día de los avances.
Y no te duermas ni te recrees. Pronto habrá más cambios.

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