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Siesta con Freud Noviembre 28, 2007

Posted by giselgh in Amor, Empresa, Mente, Personal.
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Tampones para imprimir balones en la frente Esta tarde, después de comer, he dormido una siesta freudiana. Reconozco que no he tenido el día. Con el calorcito y el café me ha entrado pesadez de párpados. Alguien ha dicho a mi lado:

- Se ha dormido.
- Yo creo que está como inconsciente- ha dicho otro.
- Más bien está pero sin el como -ha dicho el último.

La verdad es que esta conversación me la han comentado poco después de volver al mundo. (Bueno, he de reconocer que me he ausentado apenas un minuto, pero de todos es conocido que el tiempo transcurre diferente en el mundo de los sueños)

Al otro lado del hilo me he encontrado con Sigmund  Freud, padre del psicoanálisis,  y su modelo de explicación de la vida psíquica. La psique humana la divide en diversas capas, las cuales podemos definirlas como consciente, preconsciente e inconsciente.

La parte más comprensible, por ser vivida por nosotros, es la consciente y no vamos a reparar en ella. Digo ésto porque estoy constantemente acompañado de forma manifiesta por el consciente. Tengo consciente a base de bien. Es tal el sometimiento a mi consciente que el minuto de vuelo libre que he tenido esta tarde me ha encantado. Es como hacer vacaciones de uno mismo.

El Preconsciente vendría a ser la memoria latente que surge espontáneamente o  de forma deliberada,  o bien mediante asociaciones de estímulos. Se mueve entre dos mundos, el del consciente y el del inconsciente. Aquí es donde sitúo mi duermevela. Así llamo a ese sueño entre dos realidades, de corta duración, que aparece en situaciones inverosímiles porque se supone que debería estar despierto en ese momento. Mi duermevela ha consistido en ir poniendo un sello de goma en la frente de una ristra interminable de señoras. Ignoro si tenía que enviarlas por correo a algún lugar remoto del planeta o si tenía que acumularlas en algún tipo de almacén. La cuestión es que ninguna de ellas hablaba ni movía una pestaña. Eran como el robot de la película Metrópolis pero en carne. No sé de donde ha salido esa afición mía de ir marcando las frentes, hermosas por otro lado, con una especie de pelota de baloncesto rojo fucsia. Además, no había cerca ningún ordenador. No entiendo por tanto, dónde quedaría constancia de los estocs habidos y por haber.

En cuanto al Inconsciente diré que es el depósito mental del pasado. Normalmente no podemos acceder a él y no está ligado a restricciones morales. Si no me equivoco, el director de mi duermevela ha sido el Inconsciente. A saber que ha querido decir con las mujeres robot. Además, con lo comodón que soy no sé que hacía de pie caminando de una frente a otra. Entiendo que tratándose de un sueño podría estar yo quieto y las mujeres robot ir pasando a mi altura mediante una cinta transportadora. Como estamos a final de mes y no me queda dinero, se habrá tratado de un sueño para pobres.

Según Sigmund Freud, la pruebas de la existencia del Inconsciente viene dada por situaciones cotidianas de la vida:

- Su naturaleza independiente. Tiene una vida propia, pensar inconsciente, deseos inconscientes etc. En ocasiones puede llegar a crear conflictos con nuestra actividad mental preconsciente y consciente. Esto se intenta probar con hábitos, como el de morderse el labio. Imaginemos que yo constantemente me estoy mordiendo el labio inferior. Si a pesar de que me llaman la atención, yo sigo haciéndolo, el motivo de ello se
encuentra en el inconsciente. En mi caso el motivo inconsciente sería marcar con un tampón las frentes de las personas.

- Otra prueba de su existencia es la del olvido que satisfaga un propósito. Imaginemos que he quedado a las ocho con un amigo pelma. Me fastidia terriblemente su presencia. Nada más sencillo que olvidarme de la cita y, cuando sea más de las ocho, me volverá a la memoria, pero ya es demasiado tarde para acudir. Recomiendo desconectar el teléfono móvil, claro.

- Lapsus linguae (errores que expresan aquello que la persona siente o cree realmente). Un ejecutivo enamorado de su secretaria podría cometer el error, sin quererlo, de presentarla a un cliente como su esposa. Obviamente, corrige inmediatamente el error, con un ¡Perdón, quiero decir mi secretaria! ¿En qué estaría yo pensando? Ay, si, claro, su secretaria. Atención al dato de que el ejecutivo puede no saber conscientemente que está enamorado de la secretaria. Sólo lo sabe su inconsciente. En mi caso, este tema es consciente del todo.

- Una persona propensa a tener múltiples accidentes. Se infiere un inconsciente con tendencias autodestructivas o bien que debe transitar con frecuencia por una carretera de las normalitas.

 Los trastornos de la personalidad. Según Freud, serían la prueba más fehaciente de la existencia del inconsciente.

¡¡¡¡ Caramba de hombre !!!!!

Comentarios»

1. Instancias psíquicas en Freud « Gisel De Otro Modo - Abril 19, 2008

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