Realidad Relativa noviembre 25, 2007
Posted by giselgh in Cuentos, Libros, Literatura, Mente.trackback
Leyendo a un mediocre escritor del XIX llegué a entender por qué no comprendo la ubicuidad, la omniscencia y otros conceptos de gran impresión.
Edwin A. Abbot fue un profesor, escritor y teólogo inglés. Entre sus actividades disfrutaba con el estudio de Shakespeare, la gestión en la educación y sus obras (unas 40) sin categoría para ser recordadas. Sin embargo fue suficiente que escribiera una sola (Planilandia, una novela de muchas dimensiones) para que lo recordemos (yo especialmente).
La narración de la novela está puesta en boca de un habitante de Planilandia (A. Cuadrado). Como su nombre indica, es un mundo bidimensional por lo que los habitantes pueden moverse a lo largo y a lo ancho pero no conciben ni saben que puede haber movimiento de arriba a abajo. Desconocen la existencia de una tercera dimensión.
Una noche el cuadrado sueña en que visita un universo llamado Linelandia donde las líneas son solo eso, líneas, y no conciben que puedan moverse de izquierda a derecha de la misma manera que hacían de adelante a atrás.
El cuadrado intenta explicar al rey de las líneas la realidad de Planilandia:
¿Por qué desperdiciar más palabras? Basta con decir que soy la plenitud de vuestro yo incompleto. Vos sois una línea, pero yo soy una línea de líneas, lo que en mi país se llama un cuadrado: e incluso yo, pese a ser infinitamente superior a vos, soy poca cosa entre los grandes nobles de Planilandia, de donde he venido a visitaros, con la esperanza de iluminar vuestra ignorancia.
Después de tan misterioso sueño, la vida del cuadrado transcurre sin mayor problema hasta que aparece por su casa una esfera proveniente de Espaciolandia. La esfera intenta por todos los medios explicar al cuadrado los conceptos de arriba y abajo, pero sin resultado. Por fin decide llevar al cuadrado a Espaciolandia:
SE APODERÓ DE Mí un horror inexplicable. Hubo una obscuridad; luego una sensación escalofriante y vertiginosa de una visión que no era como ver; veía una línea que no era ninguna línea; un espacio que no era espacio: yo era yo y no era yo.
Cuando recuperé el habla, chillé angustiado:
-Esto es la locura o es el infierno.
-No es ninguna de las dos cosas -contestó parsimoniosamente la voz de la esfera-, es el conocimiento; son las tres dimensiones: abrid los ojos de nuevo y procurad mirar firmemente.
Así pues, no es mi incapacidad mental la que hace que no comprenda los conceptos gigantescos de omniscencia, ubicuidad o viajes en el tiempo. Es la relatividad de la realidad lo que hace que no comprenda en ese momento lo que me aparece delante, ya sea por base de conocimiento, ya sea por no tenerlo programado en mis genes.
Al final he de claudicar. La realidad no es lo que entiendo y veo. Tan sólo puedo definirla como “mi realidad”. Me pregunto como podemos ponernos de acuerdo con tantas realidades como personas hay.
Planilandia. Una novela de muchas dimensiones.

Realidad Relativa es un concepto
que ilumino mi mente
como una fruta madura cae del arbol.
lo de tantas realidades como personas hay
me temo que la individualidad es una ilusion,
todos somos piezas de un mismo rompecabezas que algunos llaman Dios.
Atentos reencarnacionistas,
las personas no se reencarnan, es Dios el que se encarna.
Y ahora atentos Ufologos, los Extraterrestres
no existen, pero los humanos tampoco.
Solo son reales en nuestro sueño/realidad subjetivo.