Grandes Desastres Noviembre 17, 2007
Posted by giselgh in Mente, Personal.trackback
Siempre acaba hablándome de grandes desastres, como si los problemas que hay en la actualidad fueran los más graves que jamás han acontecido en la Tierra.
Me la presentaron hace unos siete meses durante el lanzamiento de un nuevo producto informático (de esos definitivos que van a solucionarnos por fin todos los problemas). Se llama Finita (En realidad se llama Merche pero la llamo Finita porque cada vez que hablamos de un tema acabamos en aspectos de lo mal que está todo, la educación de los hijos, la falta de valores y el comienzo de la deriva hacia el final donde alguien, (o aliens) nos invadirán con una cultura diferente y retrógrada). En esos momentos, echo de menos ser más normalito y acabar hablando de sexo como está mandado. ¡Es tan fácil erotizar cualquier conversación !
Recuerdo con nostalgia aquellos concursos de bar que hacíamos con 18 años. Nos reuníamos cuatro o cinco (no se si la Carlón también estaba), y uno proponía el tema y los otros tenían que llegar al sexo de forma imperceptible. El Madi era el que casi siempre ganaba. No sé cómo se lo montaba pero tenía un don natural para llegar a las tetas y los culos desde cualquier tema y sin que nos chirriaran los dientes.
Pero ahora es diferente.
Finita, le digo. ¿Sabes que hago yo cuando siento que este mundo es realmente malo? Cojo cualquier libro de historia y lo leo aunque sea en diagonal. Entonces se me pasan todos los males y entiendo que estoy en el mejor momento que se puede vivir.
No voy a hacer una lista (de momento) de los pros de la actualidad. Pero a Finita le puse la siguiente prueba de empatía:
Intenta sentir como:
PREHISTORIA
- Hijo del chamán de una tribu de cromagnones con graves problemas de caries.
- Lactante corto de vista.
EDAD ANTIGUA
- Hijo de esclavo romano con ideas progresistas.
- Patricio romano empático.
EDAD MEDIA
- Hijo bastardo de un Arcipreste.
- Marido pobre recién casado con una mujer hermosísima.
EDAD MODERNA
- Un demócrata convencido.
- Un escritor mediocre.
He intentado inculcar a Finita mediante el truco del “Reto Estimular“. El reto consiste en lo siguiente:
- Partiendo de un elemento de clase media occidental, mediana edad, hipoteca pagada y trabajo interesante y moderadamente bien pagado, encontrar a un elemento anterior a 1900 que pueda comparársele o superarlo en bienestar.
Lamento decirlo, pero nadie ha ganado el Reto (por el momento).

Carta abierta a Finita:
Existen varias razones por las cuales no debes tener miedo al
progreso:
1) Es inevitable. Por más que rabies y patalees, el mundo
seguirá avanzando, por lo que pienso que más que preocuparte
a donde irás a parar deberías preocuparte de cómo
llegarás a adaptarte a los nuevos entornos sin tener que
renunciar de forma drástica a tus más íntimos principios
morales.
2) El bienestar del futuro es desconocido. ¿Por qué siempre
piensas en un futuro despersonalizado y catastrofista? ¿Existen
pruebas? ¿Por qué no puedes pensar de que todo será para bien
nuestro? Tal como están las cosas actualmente, es fácil predecir
cómo estaremos dentro de diez años. Lo que es más complicado es
saber si nos sentiremos mejor o peor.
3) Es maravilloso que las tareas mecánicas sean adoptadas por
las máquinas. ¿Eso nos dejará a todos sin empleo? En absoluto.
Existen infinidad de nuevas tareas que hoy en día ni imaginas
y que irán surgiendo con los años. Nuevas tareas que las
máquinas serán incapaces de realizar.
Cuando salgo con amigos a comer al campo, siempre aparece el que hace mejor la barbacoa, el que hace la mejor mayonesa, el que prácticamente repara todos los problemas de su automóvil, el que tiene la casa perfectamente montada con sus manitas. Y yo, que no paso de colgar cuadros me siento inútil. Pero con el tiempo pienso que la figura del manitas a todos los niveles tenderá a desaparecer. Hemos de adoptar una decisión. Dejar las manos quietas y poner en marcha el cerebro.
4) El hombre artificial llegará a ser. Lo complejo del
funcionamiento cerebral no implica que todo tenga una
explicación. Aunque lo desconozcamos, absolutamente todo en
nuestra vida interior tiene un por qué. Soñar, odiar, amar.
Según se vayan descubriendo los porqués se irá mejorando ese
nuevo prototipo de hombre. De cualquier forma, tener miedo del
hombre artificial es como preocuparse de que el sol dejará un
día de brillar. Son cosas que no corresponde plantearse a
nuestra generación. Ni a la siguiente ni a la siguiente.
Demasiado lejos en el tiempo.
5) Vamos de lleno hacia una reducción de jornada laboral. Las
ocho horas estándar tienen los días contados, por lo que sin
miedo, debes pensar qué harás con tanto tiempo libre.
6) El dinero de plástico te lo irán imponiendo hasta que un día
desaparezcan los billetes de papel moneda. Este hecho hará que
todas tus compras queden almacenadas en registros
informáticos de tal forma que después de estar un tiempo
utilizando dicho método de pago, en algún sitio existirá un
perfil nuestro de aficiones y gustos que podrá ser utilizado por
las empresas comerciales para bombardearnos con productos afines
a nosotros. Pero en última instancia, podrás negarte a comprar.
7) Las nuevas tecnologías de comunicación harán que el mundo se
haga pequeño. Conocerás inmensidades de nuevas experiencias, a
nuevos individuos. Tendrás toda la información necesaria para
enriquecer tu cerebro. ¿Serán unas relaciones con los
demás frías? ¿Nos convertiremos en seres vacios y
despersonalizados? Quizás si, quizás no. Pero por mucha red de
comunicaciones que exista, nunca nadie te prohibirá ir al
piso de abajo a visitar a tu vecina María, hablar con ella y
acariciarle las orejitas. Y aunque dejes de tocar las orejitas a la
vecina y te pases el día delante de una pantalla, ¿qué
pasaría si te sintieses completamente feliz? ¿Acaso la felicidad
está asociada a las relaciones humanas cara a cara y en directo?
¿Dónde lo pone?
tu deseo, podrías coger la televisión y quemarla. Tirar el
ordenador por la ventana. Vender todas tus pertenencias e irte a
vivir en el punto del progreso que a ti te plazca. Eso,
técnicamente es posible. Nadie te obliga a participar de la
tecnología. El problema es que tecnología y comodidad van muy
unidos y es duro prescindir de ella.
9) Y por último., sabes que vas a entrar de lleno en un
mundo de manipulaciones personales. Pero la partida la
comienzas con ventaja. Precisamente por eso, porque lo sabes.
A seguir bien.