Las zapatillas octubre 7, 2007
Posted by giselgh in Mente, Personal.trackback
Hoy he tenido la fortuna de disfrutar de un paseo tranquilo cerca del mar. Me ha llamado la atención un niño (10 años aproximadamente, ¿o debería decir muchacho?) que llevaba unas zapatillas de deporte extrañísimas con una especie de lucecitas que se encendían y apagaban.
Parecía como un semáforo circulando y he de reconocer que se le veía en su cara una gran satisfacción por llevar ese calzado tan extraño para mí.
Murray introdujo el término “need” etiquetando de esta forma situaciones y sentimientos internos que conformaban cierta tensión interior (apetencias, actitudes). Estos sentimientos se enfrentan al mundo exterior que son capaces o no de satisfacer dichas tensiones. Esta tensión interior se vive como carencia, un deseo vehemente de poseer algo (material o inmaterial).
Cuando yo era pequeño existían unas zapatillas deportivas marca “la tórtola”, feas pero funcionales. Eran baratas y cumplían su cometido. Ignoro si dicha marca existe todavía. Está claro que actualmente si un padre intenta que su hijo de siete años, vaya al gimnasio con dichas zapatillas, seguramente su hijo se las pondrá por sombrero (en la cabeza del padre), ya que hoy por hoy es imprescindible hacer deporte con unas Nike que tengan además implementado un sistema de cámara de aire.
Este muchacho de siete años, “necesita” esas zapatillas para practicar deporte. Lo llamo “necesidad” aunque no es el mejor calificativo al fenómeno. El sujeto de siete años sabe que si no hace deporte con las Nike u otra marca con cámara de aire, sus compañeros de colegio se reirán de él, sentirá cierta marginación y en definitiva comenzará a sentirse un poco desgraciado.
A lo que quería llegar en un principio, es que en ocasiones ocurre que la posesión de determinados objetos (tangibles o no), no vienen dados por la utilidad real que van a darnos en nuestro quehacer diario. Ese deseo vehemente de poseer algo, nos viene
dado de fuera, unas veces por modas, otras por imitación, otras por afán de destacar, etcétera. Sin embargo, el dolor y frustración que puede desencadenarse con dichas carencias tan “artificiales” puede ser enorme. Preguntemos si no a los hijos de padres con muy pocos recursos económicos.

Zapatillas tortola
Si señor, teníamos dos pares, uno para el día, para saltar,correr, meterse en el rio y el otro para la tarde-noche más de vestir. No creía que existiesen fotos de las zapatillas.
Un abrazo